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¿Por qué gatos y perros comen hierba?



 

 

Más de una vez algún propietario de perro se ha preguntado porque su mascota come hierba.

En el gato es más normal observar la ingesta de hierba, en la mayoría de las veces es para regurgitar y eliminar bolas de pelo acumulados en el estómago.



Durante mucho tiempo la humanidad buscaba alguna explicación porque nuestras mascotas (sobre todo perros) se dedican de vez en cuando a pastar como un herbívoro. Más de uno en casa habrá ofrecido al amigo perruno lechuga y semejante y la mayoría de ellos habrán rechazado dicha oferta con ganas.



Existen varias teorías porque el perro come hierba. A mi gusto, y para mí una de las más creíbles, la citaré como primera: “porque le gusta”. No hay nada más apetecible que una hierba joven, fresca, cargada de agua, de sabor dulzón. Calma la sed, estabiliza la glucosa corporal, por consiguiente bajan los niveles de estrés y además su sabor alegra al paladar. Además los movimientos regulares de la masticación liberan endorfinas que llenan el cuerpo y la mente de felicidad.



Otra teoría muy creíble, y para mí la que queda en el ranking en segundo lugar, es la teoría de la purgación. Cuando el animal está tocado del estómago, ingiere hierba para purgarse y regurgitar/vomitar. Muchas veces vemos a estos animales engullir la hierba, o bien para vomitar y así eliminar toxinas como cualquier otra sustancia nociva hasta un cuerpo extraño (también vía rectal). Se recomienda en veterinaria por ejemplo, en caso de sospecha de ingestión de cuerpo extraño, como un plástico dar col fermentada (chucrut)o espárragos, ya que estos alimentos poseen un alto contenido en fibras largas que encierran el cuerpo extraño y lo transportan hacía la salida vía rectal.



Hay otra corriente, convencida que el perro ingiere hierba por una “deficiencia en su dieta”. Exactamente se trataría, según estas fuentes, de una deficiencia de metilsulfonilmetano (MSM). El MSM es un tipo de azufre, un desintoxicante natural cuya función principal es aumentar la permeabilidad de las células, dando paso al agua y nutrientes para que de esta manera fluyan libremente en las células y se arrojen del cuerpo los desperdicios y toxinas. Pero como se aprecia por igual la ingesta de hierba en perros alimentados con dietas equilibradas y controladas se queda en una mera teoría porque no existen suficientes estudios científicos que puedan comprobar este testimonio.



Contamos con dos tipos de perros: los primeros que comen por puro gusto, despacito, disfrutando del manjar, sin vomitar, ni regurgitar. Y los segundos que engullen la hierba y tratan de vomitar.



Resumiendo: se trata de un hábito normal, por el cual no hay que preocuparse demasiado, excepto si a menudo el animal vomita tras la ingestión de hierba o apreciamos dolores abdominales o cualquier otro comportamiento que indica dolor o malestar. Hay que prestar especial atención donde come la hierba. Hoy en día hay mucho césped y hierbas tratados con insecticidas y herbicidas que pueden sentar muy mal a nuestra mascota. Además en la hierba encontramos muchas veces diferentes clases de parásitos como sus huevos. Así que se recomienda desparasitar con frecuencia (al menos 4 veces por año) a nuestros animales (incluimos aquí perro y gato) y en un momento dado incluso más veces.

 

 

 

Fuente: Minina & Kanina